«Según la teoría del psicoanálisis, las fobias son temores desproporcionados e irracionales que experimenta el sujeto ante una situación (persona, animal y objeto) que sirve como desencadenante, al estar asociado simbólicamente con algún temor inconsciente».
Por ejemplo: un niño es acosado durante unos instantes por un perro que está a punto de morderle. Aunque sólo le rasgue las ropas, el niño asocia «perro» con estado de indefensión y de angustia, y en lo sucesivo el niño no sólo temerá a los perros, sino que su temor se generalizará a los animales en general, e incluso a objetos que de alguna forma tengan algún parecido con la configuración externa del perro.
Así pues, todo lo que tenga pelo largo o sea lanudo como alfombras, moquetas, etc., le producirán un estado de ansiedad semejante.
Durante la infancia: Las fobias infantiles son formas especiales de miedo que tienen estas características: el miedo no es proporcional a la situación que lo provoca, está fuera del control de la voluntad y no puede ser razonado y explicado.
Los temores son mucho más frecuentes y comunes en la infancia, y casi siempre surgen sin una causa que los explique o con motivo de una situación insignificante. Es difícil diferenciar entre temores y fobias en los niños de corta edad, precisamente porque son más intensos y variados que en el adulto.
LA FOBIA EN EL JARDÍN:
La fobia escolar es un miedo desproporcionado e irracional a la escuela, que conduce a los NIÑOS Y NIÑAS al absentismo escolar. Padres y educadores dicen no encontrar razones para
estos miedos, y el mismo niño tampoco suele acertar a dar una explicación de lo que le pasa, pero lo cierto es que la tremenda angustia que le produce al niño el estar en el colegio le conduce a abandonar la escuela. En los niños más pequeños, sobre todo durante los primeros días de estancia en el JARDÍN, es bastante frecuente que la separación de la madre y el tener que adaptarse a un adulto desconocido (profesor) y a otros niños a los que teme, produzca fobias escolares pasajeras que se irán superando en la medida en que el entorno escolar sea más agradable e incremente el nivel de autoestima del pequeño.
- Los profesores y profesoras de jardines de infancia y de preescolar tienen en sus manos la posibilidad de hacer muy fácil la adaptación de los pequeños al ambiente escolar, siendo afectuosos, simpáticos y entusiastas con los pequeños y f
acilitando la integración y aceptación del niño por los demás compañeros de aula. Si se hace así, las fobias escolares de los primeros años desaparecen siempre a corto plazo. - Hay niños que los domingos, desde primeras horas de la tarde, c
omienza a dolerles el estómago o la cabeza o tienen deseos de devolver o empiezan a ponerse inquietos y bastante nerviosos, etc., precisamente porque sólo quedan unas horas para la mañana del lunes en que comienza la semana laboral y hay que ir al colegio..., estudiar, hacer tareas, sufrir exámenes, etc.
Para tratar las fobias escolares lo primero que ha de hacerse es llegar a las causas y encontrar el modo en que el estudiante asoció la actividad escolar con un estado personal de angustia.
En la medida en que, gradualmente, se le vaya alentando al estudiante y se tenga confianza en sus aptitudes y capacidad de esfuerzo y se esté atento a alabar y reconocer, tanto en público como privadamente, cada logro que obtenga, en esa medida irá remitiendo y desapareciendo la fobia escolar.

- Ayuda a tu hijo a desarrollar las destrezas y habilidades que le permitan ir perdiendo gradualmente el miedo a la situación temida.
- Ponlo en contacto con el objeto, animal o situación que teme, pero cuando esté muy relajado y tranquilo y la dosis inicial de miedo sea mínima al principio. Por ejemplo, si tiene fobia a los perros, no le digas que mire a un perro grande y real, sino que comience por contemplar una fotografía en la que un niño de su edad acaricia y a su vez es acariciado por un perrito pequeño, inofensivo y simpático. Después irás aumentando la dosis de miedo, a medida que el niño ya no se angustia ante dosis inferiores.
- Proporciónale infinidad de experiencias y ejemplos de actitudes valientes frente a estados de temor parecidos al suyo. Transmítele siempre mucha seguridad y sobre todo serenidad.
- Enséñale a autoalabarse, felicitarse y reforzarse a sí mismo con palabras de aliento cada vez que dé un paso más para ayudarse a vencer sus temores.
Ahora papi y mami, después de esta intere
sante información, te realizaré las siguientes prenguntas:
- ¿ Tu niño presentó alguna fobía por su jardín?
- ¿Por qué crees que lo presentó?
- ¿Qué hicistes para ayudar a tu hijo a vencer esa fobia? Cuéntanos tu experiencia.
- Como papi o mami que recomendarias para que nuestros niños puedan vencer esa fobia escolar?
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